viernes, 30 de marzo de 2007

Auge del Siglo de Oro


He descubierto que los viajes siguen manteniendo la esencia que tenían en el siglo XVI. Aún hoy podemos encontrarnos, de camino a cualquier destino, numerosas historias narradas por diferentes personas o personajes.
Nuestra sociedad no ha evolucionado tanto en ese aspecto, y a mí, la verdad, no me interesa que cambie. Al contrario, disfruto de esos relatos. El pasado fin de semana monté en el tren con mi amiga Cristina para ir a la capital de España, Madrid. Parecía en un primer momento que la suerte no nos era propicia. Coincidimos en el vagón con una serie de personas que directa o indirectamente (porque el oído hay que colocarlo en cualquier lugar y posición), aunque más la segunda, contaron su historia. Y ahí nos encontrábamos, los dos, escuchando palabras que no nos cernían ni nos interesaban en absoluto. Éramos dos pastores recién sacados de la Diana intentando enterarnos de vidas ajenas (porque las nuestras ya nos las sabíamos), como si estuviésemos escondidos tras los juntos o matorrales de cualquier paraje. Cuando llegábamos a nuestro punto dos jóvenes pastorcillos de Torrijos nos salieron al paso y se unieron, vergonzosamente, a nuestro viaje.
Pero en uno de los momentos de mayor clímax, se produjo la separación, pero no una separación dolorosa, todo lo contrario, fue alegre y con algún canto amebeo que otro. Así pasamos varios días hasta que el reencuentro se produjo en el mismo lugar que la separación. Fue emotivo. Dos días sin ver a Cristina, aunque gracias a los adelantos tecnológicos estuvimos comunicados.
De regreso, porque nuestra peregrinación terminaba, coincidimos con algún que otro conocido con el que días antes habíamos compartido viaje. ¡Qué emoción! Era como si todo hubiese estado estructurado al milímetro. Pero a la vuelta, no nos preocupamos por los demás, compartimos nuestro aprendizaje (porque en todo viaje se sufre un proceso didáctico) y nos hartamos (por lo menos yo) de chocolate blanco porque el bizcocho americano de la Cristi estaba un poco fuerte.
Nuestra moraleja fue clara, compartir puede ayudar, entretener, enseñar y conocer a otras personas. Viajar es maravilloso, y si no, que se lo pregunten al Pocholo. ¡Ánimo a los interesados en recrear viajes dorados!

Frase de la semana: “Porque la vida hay que vivirla y aprovechar la ocasión, que esto son dos días y todos malos no son”. Una canción de la cual cuyo autor y/o intérprete desconozco.

martes, 20 de marzo de 2007

Apolo y Dafne


"A Dafne los brazos ya le crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el ojo oscurecían;
de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros aún bullendo estaban;
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían
Aquél que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lagrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!"

Garcilaso de la Vega

martes, 6 de marzo de 2007

¿Qué es justicia?

¿Qué es justicia? Según la Real Academia de la Lengua Española, justicia es una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Según mi conocimiento, la justicia es un invento del ser humano creado para entretenerse y amoldarlo como venga en gana. Quiero decir que desde el jueves, 1 de marzo de 2007, la justicia ha dejado de existir en este país, que no es más que un mero recuerdo de tiempos pasados denunciados por muchos y admirados por otros tantos.
Justicia es lo que toda España desea, lo que un individuo como ese no merece. Barbaridades a parte, justicia es lo que piden, más que nadie, los familiares de los muertos de ETA. ¿Dónde están esos hijos sin madres, esas madres sin hijos, esos novios sin novias y esos abuelos sin nietos? ¿Dónde está el recuerdo de los fallecidos, de los caídos por no compartir una ridícula "idea" basada en la irracionalidad, creada por pilares como el asesinato, la violencia, la extorsión, el chantaje?
Muchas personas no se merecen un juicio justo, no debe usarse el poder judicial sobre aquellos que quebrantan o difaman al ser humano. ¿Justicia para los orgullosos de sus crímenes? ¿Justicia para quienes atentan sobre la humanidad? Para mi no hay más justicia que en nuestros sueños. Cada uno tiene una forma de concebir la justicia, y la mía no corresponde con la real.
Vuelta atrás en el tiempo, esas personas hoy no serían nada. Muchas veces la pena de muerte debería estar instaurada para que gente así reciba lo mismo que da.
Derechos humanos a una persona que no los merece.
Libera tu pensamiento y si necesitas algo del Estado, manifiéstate, ponte en huelga de hambre.