viernes, 14 de noviembre de 2008

¿Verdaderos maestros?


Mientras pensaba y recorría mi mundo interior en clase de Hispanoamericana llegó levemente a la zona de mi cuerpo que acompaña a la palabra "leve" en esta frase, uno de los refranes, dichos, frases célebres o comentarios más importante de toda mi etapa actual: "El verdadero maestro te lleva a la muerte".

En un primer momento mi ánimo se sobrecogió, mis pupilas se concentraron como lentejas deshinchadas y por mi cuerpo un terrible escalofrío se adentró dejándome tiritando. "El verdadero maestro te lleva a la muerte".

Todo aprendiz, imagino, no desea encontrar la muerte así por así y menos que tu maestro o la persona encargada de tu aprendizaje ya no cultural sino personal o de cualquier forma de didactismo te muestre un camino tan fácil. Y es que no es la muerte, entendida como muerte lo que el verdadero maestro ha de enseñarte, sino la muerte de tus prejuicios, de tus conformismos, de lo negativo que hay dentro de nuestro ser, la muerte de nuestros fantasmas mentales, de todo lo viejo que atañe nuestra mente...

El verdadero maestro nos debe mostrar la regeneración espiritual. Algo tan difícil y complejo que muy pocos pueden hacer. Pocos pueden considerarse "maestros", y yo el primero...