viernes, 22 de octubre de 2010

1/8


Ha pasado ya un mes, justamente.
Un mes en el que mi vida ha dado un cambio enorme... no sé si merecido, si querido o ansiado, pero un gran cambio:
una nueva ciudad que descubrir, un montón de gente que conocer, un puñado de canciones nuevas por cantar, nuevas imágenes, nuevos recuerdos, nuevos intrumentos cotidianos... en definitiva, nuevos momentos que vivir, descubrir, disfrutar y recordar.

No es una nueva vida, es una etapa más de la que siempre he tenido. De esa vida que tantas cosas maravillosas me ha dado y que tan feliz me ha hecho sentir. Ahora estoy donde quería, donde necesitaba estar desde hace algún tiempo.

Pero en mi nueva etapa no dejo de pensar en la gente que de verdad ha estado a mi lado, compartiendo (uno de los gerundios más bonitos) segundos que nunca olvidaré.

No sè cuando volveré, seguro que no queda mucho, pero espero tener cerca a las personas que me importan de verdad. Algunas se han marchado hace mucho hacia un nuevo cielo (despejado, nublado o lluvioso, ¡qué más da!) y otras día a día, letra a letra, se van incrustando más dentro de mí... Cada uno sabe el lugar en el que encaja de estos grupos.

Hoy no lucho por nadie, me mantengo en posición neutral esperando que se luche por mí, esperando que luches por mí y que quieras sentir, como yo, aquello que nunca sentimos y que nadie nos hizo sentir.

Recuerdo miles de cosas y me acuerdo de muchos momentos, pero he vuelto a olvidar como se llora porque una sonrisa permanente no desaparece de mi arrugada cara debido a todo lo que disfruto de mi mismo.

Intentad sed felices, porque nunca, seguro, habeis dejado de serlo...