martes, 22 de marzo de 2011

6/8

Con el sol, haciéndole compañía, esta mañana vi una veloz lagartija. El tiempo me recordó a ella; velozmente rápida. Así va pasando desde el minuto uno, como pasa ese tren que observo desde un banco en el parque soleado al cual he bajado a leer.

¡Cómo cambian las cosas en cuestión de segundos! El sábado pasado salimos a dar uno de nuestros esporádicos paseos aprovechando un tiempo magnífico. Magnífica fue su transformación: grandes gotas descendieron velozmente mojando las calles, pero el cielo... El cielo seguía luminoso, claro como una perezosa mañana. De repente una pavorosa cantidad de felicidad se apoderó de mi, y sobre todo de mi sonrisa.

Canta la rana de forma parecida a las de la charca del pueblo pero no igual, quizás sea debido al idioma o simplemente suprime su melancolía con connotaciones primaverales...

Después de este tiempo estoy consiguiendo los objetivos que nunca me fijé y uno que deseo erradicar, ¡maldita pereza!

Con la llegada del sol, Bérgamo se ve de forma diferente y mis planteamientos nefastos se esconden entre los engaños marcados por otros. Por una vez en mi vida no sigo lo que sé, mejor me muevo por lo que crees tú. Y siendo franco, el aire ahora incluso tiene sabor.

Otro mes más, otro mes dedicado a mi. Espero que aún queden muchos con la misma dedicatoria. Me apasiona la perdición que siento, me apasiona y dependo de ella como el tren de la vía que en este momento circula en contraria dirección o como la rana cantora de su charco amueblado con juncos. Me encanta.

Todos pasean a sus compañeros, y tú, pequeña princesa te paseas sola regentando tus poderes por el reino canino y manteniendo a raya a tus súbditos. Ojalá estuvieses aquí, encima, debajo, a un lado, oliendo y comiendo todo lo que veas.

Y es que para poseer felicidad no es obligatorio el uso de verbos como "necesitar", "adorar", "amar" o "querer", únicamente basta con hacer reflexivo el verbo "sentir". Me despido lleno de pequeños placeres que espero que algún día podáis tener guardados en cajitas del recuerdo

sábado, 19 de marzo de 2011

... Carta de despedida ...


Alguien me dijo hace poco que el tren pasa una vez. No una vez más contigo, maldita Pereza. Es y será la primera y última vez que se usen las vías para ti. Decidido queda.

En la vida somos conscientes de lo que deseamos poseer y lo que no nos ayuda más que a tropezar. Aunque algunas veces no lo tengamos demasiado claro. Voy a intentar vivir sin ti y tus flojos medios para sentirme un poco más realizado.
La serpiente de metal está a punto de partir y tú tienes que subir en ella o tengo que montarte a la fuerza. Eso sí, en el andén permaneceré, como en las películas, viendo como te vas perezosamente desapareciendo de mi vida... Espero que por mucho tiempo.

Pereza, al final no hicimos buenas migas, más bien aprendimos a convivir el uno con el otro. Hemos compartido muchas cosas pero no tengo claro si por obligación, gusto o necesidad. Nuestros caminos se separan de una forma que nunca hubiesemos pensado. Siempre te recordaré, sobre todo al mirar hacia nuestro lugar amarillento o al escuchar el atronador sonido de la mañana.

El tren está pitando, ha llegado la hora. Sube. No lo pienses más y procura no montarme la escena desde la ventana. No lo hagas más difícil.

Tras tu partida llegará Actividad e inundará de actos mi hasta entonces perezosa vida.

Hasta siempre y bienvenida...

(palabras tristes a una compañera de viajes, de días y noches, a una confidente y un gran apoyo... Seguro que te echaré de menos... o no...)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Nembro 2.5 Dictado

¿Hacer el tonto o serlo?

Hacer el tonto es realizar toda una serie de sandeces. Cuando hacemos el tonto esperamos que los demás rían, buscamos la gracia fácil y queremos que el mundo fije su atención sobre nosotros con nuestras bromas.

¿No hacemos bastante el tonto en casa, en la calle, en el parque con los amigos? La respuesta es no. Vamos a la escuela a hacerlo, por ejemplo haciendo este dictado minutos después de gracias inútiles, cuchicheos y conversaciones ilógicas de niños de diez años.

Forrest Gump decía: "Tonto es el que hace tonterías".


Dictado improvisado para los alumnos testosterónicos de 1ºL hace unas semanas, el lunes después del recreo. Espero que quedase lo bastante claro...