lunes, 11 de julio de 2011

100 - amigos

Para cumplir el centenar de entradas he reservado un tema, argumento, discurso que de vez en cuando, solo a veces, me levanta un dolor inmenso en la zona alta y pensativa de mi cuerpo.

No sabía que la amistad era así, que se basaba en hacer daño a alguien tan próximo. Y es que duele ver o sobreentender que una persona haga o deshaga historias, cuentos o cánticos en los que uno está involucrado buscando única y exclusivamente el apagado de la luz. Pero lo que les molesta, y se obcecan mucho más, es cuando no lo consiguen.

Cambiando papeles y personajes, las impresiones y los actos serían nefastamente destructores. Una única alegría, mantenerse uno mismo tal y como es, seguir sembrando indirectamente la envidia y los ojos fijos. Que cada uno piense lo que desee, indiferentemente si es familiar, amistad, cónyuge o cualquier tipo de relación interpersonal.

Los verdaderos amigos no harán que llores sino que ofrecerán su hombro para empaparlo de lágrimas mientras lloran contigo. Pocos, amigos y hombros.

Con lo cual, habrá que hacer algún tipo de llamamiento a estas personas y decidles que se ahorren palabras, hechos y derechos porque no hay daño que valga. Que cada uno viva y sepa vivir su vida, que bastante es ya.

(¡¡ qué agusto me he quedado!!)