domingo, 20 de enero de 2008

A Calíope...


¿Dónde te hayas joven musa

que me tienes solo

esperando ver tus versos,

divino tesoro?


Quiero volver a encontrarte, continuar todas aquellas conversaciones que dejamos a mitad, saber que aún miras por mi a la hora de repartir elocuencia, entender todo lo que pasa a mi alrededor...

Quiero que estés cerca, que me guies, que juzgues mis actos con tu sabio pensar...

¡Vuelve oh musa escuchando este canto como acudiste a Homero cuando el te lo pedió!

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