martes, 15 de diciembre de 2009

Luceros - Luciérnagas - Luces


A veces se apaga la luz, bien por el proceso de apagado humano o bien por un proceso logístico de la electricidad. La luz nos permite ejecutar muchos actos, desarrollar muchas actividades, elaborar muchos pensamientos y llevar a cabo algún que oto sentimiento surgido sin saber. La luz nos permite ver, nos deja tener los ojos abiertos, nos obliga a percibir cosas que no siempre queremos observar.
La luz del día, impoluta, pentrable en el interior. La luz de la noche, mágica, cagadora. La luz eléctrica, manejable, manipulada. La luz humana, mística, exclusiva de cuerpos incandescentes.
A veces se apaga la luz. Unas veces vuelve a encenderse y otras no. En el momento de escribir mi vida prefería la oscuridad y ahora, hoy, en este momento que añado-rectifico, la luz (eléctrica, diurna, nocturna, interior) me tiene cegado por completo. No veo. No se si seré capaz de escribir en esta oscuridad blanca...

1 comentario:

Xexu ^^ dijo...

A veces se apaga la luz, pero asi nos deja ver lo que la luz hace invisible, es curioso darse cuenta que es la luz la que a veces nos ciega... hay un gran mundo detras de lo visible, lo tangible, lo contable o lo real.
Es el mundo en el que desarrollamos otros sentidos, de las cosas abstractas, un estado en que nos dejamos llevar por otras caracteristicas que se vuelven protagonistas, en el que somos anonimos. Que bonita sensación...