martes, 19 de enero de 2010

La historia interminable de Mundo...

Es y será una anciana milenaria, creadora de la vida y de la muerte. Su vitalidad hace que el sol brille por la mañana y la luna alumbre por la noche.
Su pelo era tan largo y blanco que muchos lo confundían con el alba, los primeros rayos de luz diurna. Su tez es juvenil, casi virginal, tanto que nadie podría conocer su edad exacta, pues siempre estuvo ahí, en ese lugar. Sus ropas eran bella. Largos y negros vestidos de cola la colmaban de elegancia.
Pero la felicidad no forma parte de su vida, siempre supo que nunca moriría y que toda su vida estaría centrada en hacer lo mismo, cuidar de los demás. No es un mal trabajo pero tantos años la tienen cansada y consumida por ver como han ido desapareciendo tosos sus seres queridos.
Su sabiduría le proporcionó siempre un color de piel mágico que nunca nadie podrá tener. Mundo se siente sola, no tiene a nadie y su inmortalidad no le anima para hacerlo, de todos tiene que despedirse...

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