lunes, 24 de enero de 2011

Proyecto de algo

Bonita forma para el comienzo de una película. Un paseante en una oscura, vacía y floreada calle. Con indumentarias informales, cabello descuidado y barba semanal camina portando dos bolsos en sendos hombros; uno, con apariencia de ejecutivo, como elegante, y otro más de andar por casa, como cómodo. El oscuro paseo cercado de arbustos, árboles, flores y todo tipo de flora salvaje y doméstica, se llena poco a poco de luz. El paseante se debate entre poder volar o la invisibilidad como los superpoderes que más le gustaría tener. Cada uno con una gran lista de pros y una no tan larga enumeración de contras.

Al ver el coche acercándose, uno de esos minúsculos que comenzaron a ponerse años antes de moda, nuestro paseante contempla la posibilidad de ser invisible y se afirma decidido que el coche no lo verá. Piensa que sin él, la calle sigue igual de vacía.

En el momento más próximo a su decisión, el coche pasa cerca de él, un paraguas asoma segundos antes por la ventanilla y voces y pitidos corren a auxiliar su suicidio. A mí, se me queda una sonrisa. El sueño de no ser percibido no se cumpliría pero la sonrisa de aquella noche bastó para cumplir muchos más.

Casi ridículo conmigo mismo pero divirtiéndome de la situación a la par, saco las llaves de la cazadora en el único bolsillo cerrado con cremallera. Agarro mi llavero de peluche y abro la puerta del edificio mientras me noto algunas gotas de rocío en el bigote.

Como decía: bonito comienzo para una película...


"por tu 6º cumpleaños, por todas las sonrisas habidas y por haber, por esos abrazos que nos esperan, por ese calor, por tu cama o por la mía, por las dos, por los dos... Muchísimas felicidades... Para ti un capítulo de algo que no se sabe que es"

1 comentario:

alex dijo...

El primer capítulo de algo que no se sabe qué es, que se va escribiendo sólo, mientras dos personas se imaginan mirándose con sendas sonrisas tontas en sus rostros.
El primer capítulo de algo..., debajo miles de páginas completamente vacías deseando llenarse, o un punto y final que dejará al resto de la historia con una mordaza sucia y grasienta en la boca; debajo, la bella incertidumbre de que todo puede pasar, o la triste y sombría angustia de que puede que no pase nada.
"...y una página en blanco más, siento el asombro de un traunseunte solitario...", como dice Manolo en su "Pájaros de barro"
Una página en blanco con los renglones impresos con la tinta de la ilusión y las ganas de seguir pase lo que pase...

Sencillamente... gracias por mucho más de lo que puedo escribir aquí...