martes, 22 de febrero de 2011

5/8

Han pasado muchos segundos, minutos, cuartos, medias horas y horas. Han pasado días y semanas. Han pasado cinco meses. Se dice pronto...

Valorar estos meses es como valorar la actuación de tus grupos favoritos, siempre lo harán bien.

Pero a veces me arrepiento de estar aquí. Me arrepiento de todo lo que perdí, de todo lo que pude hacer y no hice. Me arrepiento de cambiar todo en alguna ocasión. Pero lo que más me hace arrepentirme es que alguno de vosotros, queridos lectores, piense, haya pensado o pueda pensar que estoy aquí huyendo de algo. Nunca penséis eso, porque ni yo lo pensé en su día.

Me arrepiento de estar aquí a veces porque ciertas relaciones se enfrían. Sin embargo me alegro de haber venido porque si esos platos se congelan, podemos meterlos en el microondas, en el frigorífico o tirarlos a la basura. En los mejores restaurantes a veces se pierden grandes platos... pero normalmente se sirven manjares más elaborados, más completos y calientes (incluso algunas ensaladas).

Todo ese arrepentimiento que a veces puede surgir, se esfuma porque la experiencia, el conocimiento, el reconocimiento, las novedades, los momentos vividos, todo lo aprendido pesa infinítamente más.

El último mes ha sido completo en todos los sentidos: sentimental-aventurero-psicológico-dogmático-intelectual-profesional... Pero lo que más me ha gustado de este último mes, es lo mismo que de todos los meses de mi vida, que aún no he dejado de ser yo mismo...

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