domingo, 30 de octubre de 2011

Cambio horario...

Odio los cambios horarios, me hacen pensar...

Pasar las horas muertas tumbado en la cama pensando en la hora que era, la hora que es y la hora que será... Sin embargo adoro pensar, meterme tan dentro de mi interior que cuando salgo siento miedo por todo aquello que me rodea, todo aquello que antes no estaba y que en el instante de aclimatarme está...

Odio los cambios horarios, me hacen desencuadrarme...

Cierro los ojos... Los abro, estoy aquí... ¿O era allí? ¡Qué mas da! A ratos me veo, cual narrador omnisciente que sigue y describe la vida y obra de sus personajes. Me sonrío y retomo mi sitio. La risa invade mi garganta, el aire fluye sin retumbar la estancia. Vuelvo a sonreír...

Odio los cambios horarios, no me dejan dormir...

El sueño y yo algunas veces no somos muy buenos amigos. Me falla como otras veces le he fallado yo. Ayer se sentó a mi lado a leer, ensimismado, como si fuese la primera vez... No deja de sorprenderme... Creo que está durmiendo, para él quizás no haya habido cambio de hora, es un intransigente y si trabajase en algo, sería autónomo, no me necesita...

Odio los cambios horarios, te hacen volver al pasado o adelantarte al futuro... Pobre presente que a penas presenta algo presentable... Esta noche viví dos veces el mismo momento, nadie a quien decirlo, sólo yo visto desde arriba y con una sonrisa en la faz... Imploro al cansancio una charla breve de convencimiento hacia el sueño, su falta me hace desvariar, como desvariadas son cada una de las palabras aquí plasmadas...

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