Favores naturales
Nadie se ha dado cuenta del favor que nos ha hecho la naturaleza al permitir desarrollarnos en casi todos sus hábitats. Fíjate, tú. Nosotros defendiendo derechos que otras especies añorarían si de ellos tuviesen conocimiento. Buscamos igualdades, equidades, compartir sentimientos; saberes innatos que olvidamos a medida que crecemos y creamos nuestra personalidad con enormes espacios llenos de ego, hipocresía, patrimonio y engaños.
Material acumulado sin causa por los siglos que no hará más que leña del árbol caído. Tiempo que deja paso, sin rechistar, como un padre contempla empuñar el cuchillo que por su propia sangre le saja el pecho. Impasible. Sin hacer nada. Nosotros, mientras tanto, estudiamos el conocimiento de personajes esteriotipados propios de epopeyas heróicas a la vez que descuidamos las nuestras; nuestras maravillosas historias de aventuras, catástrofes, amores y desamores; nuestro cuidado personal en todos los mundos que alberga en sí excepto con el del prójimo que se convierte en un vago recuerdo cuando en el sudoroso levantamiento de pesas intenta.
Nuestro ambiente desértico, caótico, que terminará bebiéndose hasta hacerse ceniza, se ahoga ante nuestra panorámica visual y tal es la adaptación al medio que jugaremos a caminar descalzos sobre las brasas de nuestros hogares y nuestros valores.
Nadie se ha dado cuenta del favor que nos ha hecho la naturaleza porque pocos se han parado a reflexionar sobre los privilegios aprehendidos.
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