Inopia
Tan fuerte y puro soñaste
Que tus ojos no se cerraron,
La mente dormida liberaste
Y los músculos se te tensaron.
Corriste, jugaste, gritaste.
Y ni en vano te escucharon.
Sueños que despierto nacen
Perdidos son de antemano.
Campañas sin metas hacen
Que, siempre, inicies con afano
A cosechar donde alegres pacen
Los placeres a contramano.
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