Los sueños de Ana
Ana movía insistentemente la cucharilla en el café casi derramándolo sobre el hule de la mesa de la cocina mientras pronunciaba su discurso:
— Anoche se me presentó Bowie en casa. Parecía rejuvenecido y traía un aire calmado que pocas veces antes le había visto. Al principio pensé que era un sueño pero no. Era David Bowie. Te lo aseguro. Le invité a pasar y justo en ese momento...— Llegarás a un punto en el que ya no será creíble. — interrumpió su conciencia.
Ana se encendió rápido como las bombillas de antes. La taza no se rompió de milagro y ni corta ni perezosa se dijo algo así como que qué coño iba a saber ella que ni le conocía.
¡Para qué diría nada! Porque ambas se enzarzaron como gatas territoriales hambrientas. Los pelos volaban y sangraban los arañazos que a sí misma se producía pues claro está que quien se mete contra sí tiene siempre las de perder.
Tres o cuatro noches después. En el mismo sitio y a la misma hora se encontraron de nuevo. Varios días desconcienciada en los que Ana estuvo en la gloria bendita y su conciencia ni hablemos.
— Me niego a contarte nada. — Ana vomitó severa las palabras llegando, incluso, a salpicar.
— Si vas a decir chorradas, mejor quédate calladita. — su conciencia se las traía también y no se guardaba una. No podía. Al igual que a Ana, una sensación hipodérmica le atosigaba el sistema nervioso si no soltaba in situ lo que estaba pensando.
Y otra vez se liaron. Que sí tú esto y que si tú lo otro. Que cómo se te ocurre. Que qué sabrás tú. Que Bowie no viene a tu casa ni muerto. Que te jodan. Y así.
Esta vez no hubo tiempo ni para el café. Otras, sin embargo, la cordialidad abundaba hasta que pasaban a las copas. El alcohol potencia la ira, los reproches se engrandecen y todos sabemos cómo termina.
Anita está inscrita desde hace unos meses en el listado de las causas perdidas. Sigue pensando que soñó con David Bowie y es incapaz de controlar su cólera. Su conciencia conoció un cerebro lleno de serrín, se fugó con él por el ansia de salir de la amargura y hasta entonces.
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