Las pompas de Sofía
La pompa de jabón que Sofía hizo al soplar su juguete ascendió aferrada a una corriente de aire hasta estallar en el balcón del cuarto piso mientras un capullo de rosa terminaba de florecer.
Sobresaltado, el rosal emitió un gemido imperceptible al oído humano, a caballo entre el susto y el alivio. Se sintió identificado con los despertares pospesadilla potente.
Esos sueños que conllevan la caída de pétalos o la estirpacion de las espinas sin anestesia.
Maldijo a todas las pompas de jabón traicioneras que por completar su proceso tenían que venir a parar a su humilde balcón.
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