Resucitó: Comedia fúnebre rural. (Parte II, acto 1378, escena vigésimo primera)

En escena queda Piluca acompañada de todas las asistentes al velorio. Se sienta en una silla de frente al cuerpo como si no hubiese nadie.

Piluca: Nunca voy sola a la calle. Ya sabes tú qué desde bien pequeña he tenido que ir acompañada del séquito para pisar fuera de casa. No faltaba ni uno: trapecistas invidentes, faquires con sobrepeso, transexuales barbudas, domadores octogenarios, funambulistas de baja moral, bailarinas del cliente y payasetes amargados. En carpa abatible con amplio jardín y animalitos de plástico. El circo Alaska repartiendo publicidad hasta para ir al mercadillo.

Voz: Y se quedó tan tranquila la hijaputa. Siempre tan poética, sí. Pero cuánta verdad también. Sus cuartos le está costando. (Risas) Ya no en la indumentaria, que ahí bastante gasta, por otro lado, sino en la cantidad de psicólogos que lleva desde que monta el circo para salir. Una cuadra más que otra cosa. Con su gallinero abatible y mierda de la buena. (Risa exagerada)

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